EDUCACIÓN ALINEACIÓN EN LA VIDA CIUDADANA DEL VENEZOLANO
El concepto de alineación aparece en el pensamiento del Antiguo Testamento, cuando los profetas nos hablan de la idolatría. El idólatra se somete al trabajo y al producto de sus propias manos, "adora lo que él mismo ha creado, y al hacerlo se transforma en cosa" (Fromm, 1971).
Su origen tuvo una relación inmediata con el mundo del trabajo, últimamente se la ha relacionado con todo tipo de organización e institución humana. En el trabajo presente haré una exposición de la alienación en el sistema educativo y de la alienación estudiantil.
La alienación es vista generalmente como parte de las calamidades creadas por el sistema. Es el sistema, siguiendo el pensamiento marxista, quien ha hecho que el mundo, la naturaleza, las cosas, los demás, uno mismo, se haya vuelto ajeno al hombre. Este no se experimenta a sí mismo como sujeto de sus propios actos, sino que se experimenta a sí mismo en las cosas que ha creado, como objeto de su trabajo. El hombre se "relaciona con el producto de su trabajo como un objeto extraño a él, enajenado" (Marx). La alienación no es opresión, es dolencia. Su esencia es una forma de inhumanismo; para el ser humano fue y es una enfermedad.
A mediados del siglo XIX fue incorporada a la teoría sociológica cuando Marx centró su interpretación de la era capitalista en el concepto de autoenajenación. Después de más de cien años ha vuelto a primer plano y a cobrar conciencia el problema de la alienación del hombre, siendo tema común de teólogos, filósofos, sociólogos, críticos, psicólogos y educadores.
La alienación no presupone una patología mental. Se puede dar tanto en sujetos aparentemente sanos como en sujetos con patología mental. La mayoría de los sujetos pueden llegar a un estado de alienación mental bajo ciertas condiciones extremas. Se trata de un concepto que sólo es pensable para un observador externo en tanto que el sujeto alienado en su pensamiento desconoce totalmente lo que le está sucediendo.
Suele ocurrir que la fuerza alienante o alienadora lleva a cabo su acción mediante una teoría que puede ser religiosa, política, ideológica, científica o de cualquier índole cuyo autor es un líder ya fallecido. El individuo alienado puede alienar su pensamiento tanto por una ideología partidaria minoritaria, de un grupúsculo, como por una ideología dominante mayoritaria compartida por la sociedad. Esto se da porque entre el líder y los individuos circula un poder de muerte. El delator puede ser cualquier vecino. Cada uno de los individuos posee el poder de denunciar a otro y con eso un poder de condena a muerte de cualquiera que piense diferente. La relación perseguido-perseguidor es circular: el perseguido puede convertirse en cualquier momento en perseguidor. El terror acechante impone una ruptura de la posibilidad de pensar o cuestionar el poder mismo.
Es el líder el que transforma y define la realidad dándole a los sujetos alienados la sensación de que poseen una «verdad» compartida, pero incuestionable, situándolos entre los «elegidos» que deben imponer esa «verdad» a los demás «por su bien».
Hay cuatro tipos de alienación, mediante los cuales el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición:
· Religiosa: resignándose a un dogma y justificando la consagración del dogma que frustra el desarrollo de la individualización de la conciencia humana.
· Política: Se pertenece al Estado, o se consiente la expoliación y la opresión por parte de un gobierno. La antítesis de esto es el individualismo extremo, en donde los individuos no sienten ningún tipo de lazo o compromiso, ni interés, por sus semejantes. Desde esta perspectiva no existe ni tiene sentido la conciencia social o colectiva: las sociedad es sólo un conjunto de individuos.
· Económica: En la cual los productos o medios producidos por el hombre dominan al individuo.
· Consumista: compramos lo que la publicidad dicta, sin evaluación racional de la utilidad del producto, identificando la felicidad con el mero consumo.
Si hablamos de una pedagogía de la alienación, no es para referirnos a una escuela pedagógica concreta, como cuando decimos "pedagogía progresivista", "pedagogía clásica", etc.; con ese nombre queremos indicar más bien una cualidad o característica, como es la alienación, y que es propia a todas las escuelas pedagógicas, a la pedagogía en sí. Responde mejor al nombre de "alienación pedagógica".
Si la alienación es un mal de nuestra sociedad, y si este mal se ha filtrado y se transmite a través de la educación, es importante detectarlo y ver qué se puede hacer. Son varios los intentos de diferentes pedagogos dirigidos a crear una pedagogía más humana, una pedagogía de la no-represión, en donde los elementos alienantes sean mínimos.
Ante esta realidad, la educación, lejos de crear nuevas actitudes, refleja y confirma los valores y tenencias que impregnan la sociedad existente. En todo el mundo las escuelas son empresas organizadas y destinadas a reproducir el orden establecido, ya sea este orden llamado revolucionario, conservador o evolucionario. La escuela es un instrumento del estado y crea la subordinación a él. Ya desde la tradición griega, la educación es inseparable de la política. Illich (1975) va un poco más allá y nos invita a que dejemos de considerar a las escuelas como una variable que depende de la estructura política y económica (si fuera así, al cambiar la estructura política cambiaría el sistema escolar) y las veamos más bien como una institución que tiende sus tentáculos más allá de la ideología profesada por cualquier gobierno u organización de mercados. "Las escuelas, dice, son fundamentalmente semejantes en todos los países, sean estos fascistas, democráticos o socialistas, grandes o pequeños, ricos o pobres. La identidad del sistema escolar nos obliga a reconocer la profunda identidad, en todo el mundo, del mito, del modo de producción y del método de control social". Este pensamiento de Illich puede no añadir nada al planteamiento anterior, si también afirmamos que los diferentes sistemas de gobierno fundamentalmente son los mismos en cuanto al ejercicio y pretensión de controlar, distinguiéndose únicamente en la eficacia y técnicas de control.
Los planteamientos teóricos de mayor trascendencia como es el que hace Illich, los experimentos llevados a cabo como el de Summerhill, siguen considerándose cuestionables y no viables en "nuestra sociedad". Mientras tanto, creo debe dirigirse la investigación en una dirección más hacia el individuo que hacia las circunstancias ajenas a él, que indudablemente influyen en mayor o menor grado. Una mayor centralización en el individuo no necesariamente ha de conllevar una ideología práctica de adaptación y ajuste del individuo a la realidad a estilo rogersiano. Puede tener también el propósito, demás justificado, de trascendencia subjetiva o mística frente a lo alienante; puede incluso optar por ajustarse a sí mismo y no a lo ajeno a él, u optar por una conducta desadaptada hasta el límite de lo conveniente y permisible. También puede ser que, en lugar de ser "de una pieza", desarrolle la posibilidad de ser más de una sola cosa a la vez, despilfarrarse en la artificialidad de la vida privada, desolucionarse, haciendo, el juego a los centros de decisión y poder. Cualquier actitud que se tome frente a la alienación ya a depender, indudablemente, de la teoría que se posea acerca del hombre, como de lo que es bueno y malo.
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